La comunidad ya estaba. Ahora la marca también.
Identidad y web para Tetuan Valley: una comunidad de emprendimiento que lleva desde 2009 haciendo que la gente se quede — y que necesitaba una marca con los mismos recursos que su ambición.
No había que rescatar nada. Había que dar herramientas.
Tetuan Valley lleva desde 2009 consiguiendo algo que casi ninguna marca consigue: que la gente se quede. Cientos de startups, miles de personas, una comunidad que tiene nombre propio. Ese tipo de lealtad no se diseña. Les habrían seguido con cualquier logo.
El problema era otro. La marca tenía menos recursos que el proyecto: un naranja que lo sostenía todo él solo, una tipografía sin fuerza, una web que contaba la mitad de lo que pasa dentro. Cuando una comunidad crece más rápido que su marca, la marca no necesita un rescate. Necesita un equipo.
Eso vinimos a hacer: darle a la comunidad de Tetuan Valley los recursos visuales que su historia ya se había ganado.
Dos letras que ya estaban ahí, esperando.
Una V que baja y un pico que sube. El valle donde una comunidad se encuentra, y la montaña que cada startup empieza a subir desde ahí. V de Valley, A de arranque — la ligadura VΔ estaba escondida dentro del propio nombre.
No hizo falta inventar nada. Solo mirar el nombre con la atención que merecía.
El naranja se queda. Todo lo demás, sube.
La comunidad es naranja y lo seguirá siendo. Pero el círculo dejó paso a un símbolo con historia, y la tipografía por fin tiene la fuerza de lo que representa. Arrastra para verlo.


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Más allá del naranja.
El naranja no estaba en discusión: es su color, es la Orange Family. Lo que no tenía era equipo. Ahora habla en serio con un petróleo profundo, se viste elegante con un maroon, se electriza con un turquesa y respira con una menta. Pasa el ratón — y haz clic para copiar cada color.
Gajo a gajo, una naranja entera.
La Orange Family no es un nombre decorativo. La naranja funciona porque es la metáfora exacta de lo que pasa dentro: cada gajo es alguien — una fundadora, un mentor, una startup que empieza — y solo juntos forman algo completo.
Por eso el universo visual está lleno de piezas: cosas partidas, separadas, a medio montar. No están rotas. Están contando cómo se construye un todo.


Las mismas piezas, en cristal: frágiles por separado, forma perfecta juntas.

Hasta un stop se desmonta cuando la comunidad empuja en la misma dirección.

Prototipo, error, vuelta a empezar: los fragmentos también son el camino.
Las piezas se recomponen al llegar aquí. Como en la comunidad: cada una encuentra su sitio.
Una tipografía para gritar. Otra para conversar.
Dazzle Unicase para el logo y los momentos display — geométrica, con carácter, imposible de ignorar. Aileron para todo lo demás: clara, cercana, sin estridencias. Como la propia comunidad: mucha energía, cero pose.

Madrid en blanco y negro. Lo que sube, sube en color.
La ciudad es el escenario y se queda en gris. El color se reserva para lo que crece: el símbolo, la naranja, las ideas. Un sistema simple que hace reconocible cada pieza sin necesidad de leer el logo.

El skyline y el símbolo: la ciudad como base, la marca como pico.

Innovación: lo que despega.

Tu startup, desde la raíz.

Las ideas, siempre encendidas.

Madrid, en su blanco y negro.

El mismo sistema, en su versión eléctrica.
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Un sistema que aguanta todo lo que le echen.
Carteles, redes, programas, merchandising. La prueba de una identidad no es el manual: es que siga siendo ella misma en cualquier formato.





Y una web que por fin cuenta lo que pasa dentro

Sigue haciendo scroll — la web se recorre contigo.
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El siguiente paso lo dimos juntos.
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Llegar lejos… no rápido.
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Una empresa nueva con el mismo nombre.
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Así suena English Connection.
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Hacer visible lo que existe.
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