El siguiente paso lo dimos juntos.
Nueva identidad y web para Oticel, el equipo IT de más de 300 pymes de Madrid. Su primera marca la dibujamos juntos en 2019. Siete años después — ellos convertidos en referencia en ciberseguridad, cloud e IA; nosotros convertidos en Véspera — volvimos a sentarnos en la misma mesa.
El reel del caso. Está sonando — sube el volumen.
Dos evoluciones en paralelo.
En 2019 escribimos juntos el primer concepto de marca de Oticel: «somos el siguiente paso». Era verde y gris, hablaba de soluciones tecnológicas, y decía exactamente lo que Oticel era entonces. Nosotros firmábamos como Ebualá.
Siete años después, el sector había cambiado de idioma. Ya no se trataba de mantener sistemas: se trataba de ciberseguridad 24/7, de cloud, de IA generativa dentro de la empresa. Oticel cambió con él — partner de Bitdefender, pioneros implantando Copilot en pymes — y nosotros también habíamos dado nuestro propio paso: Ebualá se había convertido en Véspera.
Por eso este proyecto no fue un encargo al uso. Fue algo mejor: dos equipos que llevan años trabajando juntos para infinidad de clientes compartidos, parándose a hacer el uno por el otro lo que cada día hacen para los demás. La marca de 2026 solo tenía que contar lo que Oticel ya es: tecnología que piensa.
Una red que piensa.
El nuevo símbolo es una constelación: nodos y sinapsis que se conectan, como las más de 300 empresas que cada mañana arrancan sabiendo que hay alguien velando por su tecnología. Nada que explicar: se enciende y se entiende.
En 2019 el icono era un círculo que unía; en 2026 es una red que piensa. El mismo espíritu — conectar — a otra escala. Y con él, el claim que resume esta etapa: Tech that Thinks. AI that Evolves.
La animación del símbolo: la red se enciende nodo a nodo hasta formar la marca.
El mismo nombre. Otra época.
Del verde corporativo de 2019 al violeta eléctrico de 2026. Las dos marcas salieron de la misma mesa — con siete años de camino entre una y otra. Arrastra el control y compara.


← Arrastra el control para comparar →
Un universo que se enciende.
El violeta eléctrico es el impulso. El cian, la señal que recorre la red. Y el negro no es ausencia: es el espacio donde todo brilla — el fondo del universo Oticel. Pasa el ratón y haz clic para copiar cada color.
Redonda para hablar, limpia para explicar.
Los titulares son redondos y rotundos, como el propio logotipo — cercanía de equipo que coge el teléfono. El cuerpo es neutro y transparente, porque cuando hablas de ciberseguridad, la claridad es parte del servicio.


Dos marcas, una misma mesa.
Pocas veces una consultora puede enseñar esto: la identidad anterior de un cliente, firmada también por ella. No es un antes y un después de otros — es nuestro propio camino, contado en dos marcas.

Verde, petróleo y gris. Roboto. Un icono circular que unía. La marca de una empresa de soluciones tecnológicas que ya miraba hacia delante.

Violeta eléctrico sobre negro espacial. Una red neuronal por símbolo. La marca de un equipo que ya no solo mantiene la tecnología: piensa con ella.
Luz sobre negro espacial.
Redes que brillan, sinapsis, energía contenida. Un imaginario generado a medida para que cada aplicación de la marca — de la web a un banner — respire el mismo universo.

La red: el corazón visual de la marca.

La energía, dibujada con sinapsis.

La marca, en su fondo natural.

Hilos y nodos: cada conexión es un cliente que duerme tranquilo.

El degradado corporativo, de violeta a cian.
← Desliza para ver más →
Y una web que trabaja como ellos: sin descanso

Sigue haciendo scroll — la web se recorre contigo. O visítala en vivo: oticelsistemas.com →


