

Una cadena que no quiere parecerse a una cadena.
Llevamos el marketing de Bossh! Hotels & Apartments desde que nació, hace unos nueve años: la marca del grupo, la de cada casa, las campañas, las ferias, los stands y la web que está a punto de salir.
Muchas casas distintas. Un solo departamento de marketing.
Bossh gestiona alojamientos repartidos por media España. Algunos son suyos y otros los lleva para sus propietarios. Un hotel de cuatro estrellas en Albacete, un hostal en Madrid y un albergue en el Camino de Santiago no tienen casi nada en común, salvo la central que los hace funcionar.
Ninguna de esas casas podría pagarse un equipo de marketing propio. Juntas, sí. Ese es el papel que hacemos desde el principio: somos el departamento de marketing de todo el grupo, de la marca paraguas a la carta del restaurante del último hotel que entra en la red.
Dos formas de estar dentro de Bossh.
Lo fácil en una cadena es ponerle a todos el mismo uniforme. Hicimos lo contrario: un sistema con dos niveles. Las casas que no necesitan contar mucho entran bajo el paraguas B!, con el monograma delante y su nombre al lado. Las que tienen una historia que vender reciben una marca propia, y Bossh se queda detrás, sosteniéndolas.
La frase con la que Bossh se presenta a los propietarios que buscan quién les gestione el alojamiento.













El monograma firma y el nombre de la casa acompaña.
Un monograma que aguanta con todo.
El B! es la pieza que lo sujeta todo: funciona como isotipo, como sello de las sub-marcas y como elemento gráfico en stands y cartelería. Alrededor, un azul casi negro, un naranja mostaza que hace de énfasis y un repertorio de palabras con vibración propia, como ¡vámonos!, yess! o québonico, que se usan como titulares.






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Personajes planos, objetos de verdad.
En 2026 la marca estrenó un sistema de ilustración propio. El personaje va en vectorial plano, con línea negra; el objeto que lo acompaña, en 3D con brillo de producto. Un rockero sobre un flotador de flamenco, una pareja con su perro, una clienta sentada en la campana de recepción. El choque entre las dos técnicas es el estilo, y cada personaje es un tipo de viajero de Bossh.













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Doce identidades que no se parecen entre sí.
Cuando una casa tiene carácter, le damos nombre, logotipo y todo lo que va detrás: cartelería, cartas, manteles, vinilos, redes y campañas. Pasa el cursor por cada una para ver una de sus piezas.

























Del Obradoiro a la Costa Tropical.
Cada destino se cuenta a su manera, pero todos se venden desde el mismo sitio. Toca un punto del mapa.
Qué pasa cuando una casa entra en el sistema.
Dos alojamientos que llevamos dentro de la red. No damos sus nombres, y las cifras son aproximadas: salen de sus cierres anuales y mensuales.
Un hostal de costa en Andalucía
Un alojamiento urbano en la Costa del Sol
Todo lo que hace un departamento de marketing.
Bossh vende a dos públicos a la vez: al viajero que reserva una noche y al propietario que busca quién le lleve el hotel. Trabajamos para los dos, con una misma marca y con piezas muy distintas.
Toca cada parte de la rueda.
Dirección de marketingUna excusa para reservar cada dos meses.
Seis campañas al año, de quince días cada una. Cada campaña tiene su código en el motor de reservas, su concurso en redes y su newsletter.
Siete ferias, un stand que cambia de piel.
Fitur cada enero, Expofranquicia, México y SIMA. En cada una diseñamos el stand completo: panel principal, laterales, columnas, frontales, almacén, recepción y el material que se reparte. En las ferias profesionales el público es otro, y el mensaje también: el propietario que quiere rentabilizar su alojamiento.
Expofranquicia
México
SIMA














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La marca, fuera de la pantalla.
Roll-ups, vallas, photocalls, manteles, vinilos, cajas de bienvenida, cartas y dossieres de bodas. Lo que el huésped toca cuando ya está dentro.












Y la nueva web, casi lista.




